La reflexión, llegado este tiempo de mayo y
Primeras Comuniones, vuelve a ser inevitable. La reflexión sobre cómo se
preparan y viven las Primeras Comuniones de nuestros niños. Un asunto que, por
su grandeza y también por su miseria en algunos casos, nos preocupa a todos: a
obispos, sacerdotes, catequistas y otros miembros más comprometidos de la
Iglesia.
Escrito por + Demetrio Fernández, obispo de Córdoba
jueves, 13 de mayo de 2010
En estas
fechas de mayo se celebran las primeras comuniones en casi todas las parroquias.
Son miles y miles de niños y niñas, que se acercan por vez primera a recibir a
Jesús sacramentado en la
Eucaristía. Es toda una fiesta de familia, es también una
ocasión de encuentro, es un motivo de alegría que deja huellas imborrables en
cada uno de estos niños y niñas para toda su vida.
Siempre que me encuentro con tu mirada: limpia, confiada, esperando mi respuesta; casi sin reflexionar, me doy cuenta de que mis palabras van a ser importantes y decisivas para ti. Tus ojos me enfrentan a mi responsabilidad como madre, como cristiana…
Me gustaría darte siempre respuestas que te hicieran feliz, poder ahorrarte sufrimientos, contarte que en el mundo las personas viven en paz, comparten el pan y sus derechos son respetados; no querría admitir que más cerca de lo que tu piensas hay odio, hambre e injusticias.
Como en los primeros siglos, también hoy en el ritual para la iniciación de los adultos se prevé y se considera con normalidad la participación de los neófitos a la Eucaristía: “Finalmente se tiene la celebración de la eucaristía, en la que por primera vez y con pleno derecho los neófitos toman parte, y en la cual encuentran la consumación de su iniciación cristiana… (RICA 36)
Escrito por + Ángel Rubio Castro - Obispo de Segovia
jueves, 29 de abril de 2010
Para cuidar la celebración de la primera comunión y poder seguir con la segunda, tercera.. ofrezco el siguiente Decálogo.
1) En la primera participación de la Eucaristía, es muy conveniente que ésta vaya precedida no sólo de la necesaria catequesis de la Iniciación cristiana, sino también de una verdadera introducción y un cierto hábito de asistencia a la celebración eucarística, sobre todo la del domingo. Es un momento muy oportuno para ayudar a los niños a conocer los signos, las respuestas, y las actitudes internas y corporalesque requiere la participación litúrgica.